La mascara de arcilla esta allí, que real se ve.
No sabe que por detrás puedo ver la unión.
Aquella persona con gestos tan reales que son simplemente postizos, tan solo una mascara. Me pregunto cuanto tiempo la llevara puesta.
¿Quien la habrá hecho?
No lo se, no me agrada, al parecer solo he visto la mascara
Quisiera pensar que esta bien
Pero se que no lo esta
Quisiera estar en contra de esto
Pero estoy a favor
Quisiera creer que me equivoco
Pero no es así
Quisiera olvidar esa idea
Pero me es ideal
Quisiera poder destruirla
Pero me destruiría a mi mismo,
La chica geek de la semana #3
al despertar me di cuanta de que no estaba, ni mi cama o muebles, solo algunos escombros, todo parecía haber desparecido en un instante, como si nunca hubiese existido.
al salir de mi casa me di cuenta de que no había sido el único al que le ocurrió ese extraño incidente. todas las casas a mi al rededor estaban destruidas pero todas las personas ya habían partido poco tiempo antes hacía la vieja ya antes incinerada fabrica que se encontraba a unos pocos kilómetros de la ciudad. todos corren de manera antinatural hacia ella, supongo que ha de ser por todo lo que les he pasado, al fin y al cabo hay muchos heridos.
sin pensarlo mucho empece a correr hacía ellos, casi hipnotizados por el edificio se movían a un mismo ritmo, ese edificio, algo había en el, siempre lo ha habido. no hay mucho que decir de ese lugar, es un sitio inútil donde según los periódicos hubo un refugio clandestino para enfermos mentales que termino con un gran incendio.
algo ha pasado, no estoy seguro que pero esto no es normal, al despertar no me di cuenta pero me estoy poniendo pálido, todos lo están. ¿que día es hoy? no estoy seguro, no tengo recuerdo alguno de lo acontecido anteriormente a esta mañana. quizá esas personas que portan unas mascaras anti-gas sepan que ocurre, ¿porque las usarían?
El mundo utópico que conocía se ha ido, jamás había estado en un lugar así desde que era pequeño cuando iba con mi padre a cazar venados durante las vacaciones de invierno, recuerdo específicamente que en el 22 de diciembre era un día frio pero seco al mismo tiempo, en algunos árboles aun que daban unas pocas hojas que caían cada cierto tiempo de forma muy suave guiadas por el viento hacia el suelo cubierto de la blanca y espesa nieve que apenas dejaba ver una que otra hierba. Durante esa tarde estaba sentado sobre la vieja camioneta de color gris como el espeso humo de las fábricas, nos sentamos a esperar durante unas cuantas horas charlando como nunca solíamos hacerlo en nuestros encuentros en la cena. Después de esa larga espera recuerdo que apareció un venado, al que simplemente nos lo quedamos viendo durante un buen rato contemplando su belleza, nadie se movía, ni él ni nosotros, era como si algo nos impidiera reaccionar ante lo que estaba enfrente nuestro.
Entre el silencio total nos dimos cuenta a que habíamos venido, a cazar. Mi padre me dejo el rifle para matar al animal de los grandes cuernos, no quería hacerlo, algo en ese animal me decía que no debía hacerlo, pero no podía perder la oportunidad de tener por fin mi primer trofeo como los muchos que mi padre tenía colgados en la pared de la sala. Tire el gatillo, él animal cayo sin vida casi al instante, sentí una enorme culpa ese día, cosa que olvide con los años.
Ahora que lo pienso este es exactamente el mismo lugar al cual había venido. Al darme la vuelta me percato de algo, hay dos personas a poca distancia que me observan, soy yo, el pequeño niño del abrigo de color verde soy yo, y allí esta mi padre, todo es igual.
Al verme siento un horrible escalofrío que recorre toda mi espalda. Pasan algunos pocos minutos de silencio absoluto cuando noto algo, me veo a mí recibiendo el arma, y en un rápido instante caigo al frio suelo cubierto por la nieve. Me lo merecía este castigo supuse.
Todo es un ciclo.
Debo cuidarlo, es la única manera con la que puedo alumbrar mi camino durante la oscura noche, a pesar de que el solo ya haya salido esta pequeña rama con una flama al final alumbra un poco más el ya iluminado camino. Con cada paso que doy me doy cuenta que qué el camino podría hacer más agradable el camino, quizá pueda, solo quizá.
Arboles rebosantes de hojas verdes, cielo azul como el agua y el brillante sol, otra vez. Cada vez se vuelve más monótona esta travesía. – si tan solo pudiera alumbrar un poco más la noche, tan solo un poco- pensaba. Ese pensamiento no dejaba de rondar en mi mente. –Tan solo un poco-
Las hojas vuelven a caer sin vida de los arboles dejando a las ramas casi vacías excepto por unas cuantas hojas a las cuales no les faltaba mucho para caer junto a sus semejantes. -¿Qué pasaría si arrancara una de esas frágiles ramas?- el fuego parece estar a punto de consumir a todo el trozo de madera y la noche ya se acerca. En fin, hay muchas más, no afectara mucho.
Se ha vuelto a ir, como lo esperaba, el sol ya no está y apareció la luna tomando su lugar. Pero esta vez es diferente, todo es más ameno. La ardiente llama aclara la senda, no es un brillo tan potente como el del sol pero si hace una gran diferencia. No solo ilumina, me quita el cruel frio que amenaza a estas horas, la noche ya no es un castigo.
Poco a poco al oscuridad se aleja junto con la luna para darle paso al sol, otra vez el cielo se empieza a tornar azul mientras las hojas de los desnudos arboles vuelven a crecer, todo vuelve a comenzar, pero en mi mente aparece una duda, -¿podre alterar este ciclo?- realmente no lo se. mientras tanto solo puedo seguir caminando por este camino mientras el tiempo me lo permita.
los arboles vuelven a estar cubiertos por hojas de nuevo, vuelva a ocurrir un cambio de temperatura, mas calor aunque no mas del que ya había pasado. no es tan agradable pero no se puede hacer nada al respecto, aun.
ningún cambio, no mas que ayer, las hojas vuelven a empezar a despedirse de los arboles tornándose amarillas o naranjas mientras el sol se agranda en el horizonte dejando el cielo naranja, solo pienso en lo que se aproxima, la noche, nuevamente esa sensación de miedo.
el sol se ha ido y le ha dejado a la luna el protagonismo. nuevamente no hay nada que se pueda distinguir mas que la falta de vida en los arboles. -¿porque tiene que tiene que existir este momento donde todo se pierde?- me pregunto yo. todo se esta volviendo mas y mas frío inclusive ha empezado a caer la helada nieve, es la primera vez que la veo y puedo decir que es bella a la vista pero no es algo que haga ameno mi camino. mientras mas tiempo pasa todo empieza a empeorar, las nubes empiezan a sonar, -algo pasara- pensé. después de bastante tiempo de este inhumano frío empezó a llover violentamente y con esto un rayo. golpeo la rama de un árbol que cayo en llamas, la recogí del suelo tomándola de un extremo para evitar quemarme y corrí. esto, era mi salvación a mis noches oscuras, fuego.
al abrir los ojos me doy cuenta que he regresado, de vuelta en este camino rodeado de bellos arboles donde no se alcanza a ver lo que hay al final de este sendero. caminar es lo único que se puede hacer. los arboles se ven tan verdes y vivos, el cielo es azul como el agua y el sol alumbra mi ruta en su totalidad.
después de algo de tiempo las hojas de los arboles aparecen mas y mas abundantemente como si hubiesen crecido, cada vez el sol avanza mas hasta que esta sobre mi. la temperatura aumenta pero sigue siendo agradable esta larga caminata.
con el paso del tiempo el sol empieza a alejarse en el horizonte dejando un sorprendente color anaranjado el el cielo al igual que las hojas de los arboles que empiezan a caerse de poco en poco. es un muy agradable paisaje aunque cada vez empieza a tornarse un poco oscuro.
a mis espaldas el negro ha empezado a tomar protagonismo en el cielo junto a la luna, sin importar esto tengo que seguir en este camino, llegar hasta el final. la luna apenas alumbra lo suficiente para poder ver lo que hay a unos pocos pasos enfrente de mi, a pesar de eso puedo distinguir que los arboles han perdido sus hojas, todas se han ido.